¿Te has dado cuenta de que cuando llega la noche, tu mente se acelera? Los pensamientos que durante el día podías manejar, de repente se vuelven incontrolables. No estás sola: es uno de los patrones más comunes en mujeres con ansiedad.
¿Por qué sucede esto?
Durante el día, tu mente está ocupada con tareas, responsabilidades y distracciones. Pero cuando te acuestas, sin estímulos externos, tu cerebro finalmente tiene "espacio" para procesar todo lo que dejaste pendiente emocionalmente. Además, en la oscuridad y el silencio, tu sistema nervioso interpreta la calma como una oportunidad para "alertarte" de posibles amenazas.
Desde la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), sabemos que la ansiedad nocturna se alimenta de dos cosas:
- Rumiación: darle vueltas a los mismos pensamientos una y otra vez
- Hiperactivación: tu cuerpo está en modo "alerta" cuando debería estar relajándose
¿Qué puedes hacer?
- Escribe antes de dormir: Vacía tu mente en papel. Anota preocupaciones, pendientes, lo que sea. Esto le dice a tu cerebro "ya lo registramos, puedes descansar".
- Técnica del 4-7-8: Inhala 4 segundos, sostén 7, exhala 8. Repite 4 veces. Activa tu sistema nervioso parasimpático (el de la calma).
- No luches contra los pensamientos: Obsérvalos como nubes que pasan. No los combatas, solo nótalos.
Si llevas semanas o meses sin dormir bien por la ansiedad, es momento de buscar ayuda profesional. La terapia te da herramientas concretas para romper este ciclo.
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